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jueves, 22 de marzo de 2018

PRIMER DÍA EN SHANGHÁI


Hoy es el primer día que estamos en esta ciudad. Por lo que pudimos ver al llegar, decir que es enorme es quedarse corto. Aquí todo es a lo bestia: los coches, las luces, la tecnología… Pero empezaré por el principio. 

Salimos de Madrid con una hora de retraso. Así, tal cual. Una vez sentados en el avión nos comunican que tenemos que esperar a unos pasajeros que están en tránsito. Calculas que será poco tiempo, pero cuando ves que los minutos avanzan y no llega nadie, empiezas a preocuparte porque tienes que coger otro vuelo en Moscú. Pero bueno, lo que tenga que ser, será. 

Y así, 55 minutos después de la hora, el piloto anuncia, por fin, la salida de nuestro vuelo. 

Cinco horas después, aterrizamos en Moscú y nos toca correr para pasar el control de pasaportes y llegar hasta la puerta de embarque situada justo… en la otra punta del aeropuerto. Y solo tenemos veinte minutos para llegar. Lo conseguimos en quince, esquivando gente, maletas y bultos varios desperdigados aquí y allá. Cansados de correr, sudorosos por el esfuerzo y agotados por la falta de sueño, nos sentamos al fin en nuestros sitios. Son las siete de la mañana, hora local, dos horas menos en casa y, aunque queremos dormir, la luz que entra por las ventanas del avión hace la tarea imposible. Nos entretenemos como podemos durante el vuelo y, de pronto, cuatro horas más tarde se hace de noche de golpe y ahora sí, podemos dormir algo. 

Llegamos al aeropuerto de Shanghái a las once menos veinte de la noche, pero entre coger las maletas, buscar un taxi y llegar al hotel, nos encontramos haciendo el check-in a la una de la mañana. Decidimos salir a buscar algo de cenar y al final elegimos una tiendecilla de barrio donde pedimos algo que parecen salchichas y que, comiendo tan felices por la calle, nos saben a gloria.

Nuestra primera comida en China termina llegando al hotel de nuevo y lanzándonos a la cama a las dos y media de la mañana. 

Estamos muertos, remuertos. Toca descansar. Mañana será otro día.

miércoles, 21 de marzo de 2018

COMIENZA LA AVENTURA


Ahora sí que sí, empezamos el segundo viaje de nuestra vida.

Esta tarde, a las 18:30, salimos hacia Barajas, con el coche cargado de maletas y el corazón lleno de ilusión.

A las nueve de la noche, solo facturación, puesto que los asientos están reservados desde las 00:12 de hoy. Me quedé despierta (total, no podía dormir) para poder acceder a la web de la compañía AEROFLOT en cuanto abrieran el check-in online. Así que, por esta parte, todo listo.

Y, si todo va bien, a las once y media embarcamos rumbo a Moscú. Un par de horitas de escala y a las nueve de la mañana, hora local, solo nos separarán ocho horas de Shanghái.

Los nervios ya me pueden. Sé que, una vez en el avión, me relajaré, pero de momento es tarea imposible, así que ni siquiera voy a intentarlo. 

Y., ya queda menos para abrazarte.

lunes, 12 de marzo de 2018

TODO LISTO


A estas alturas ya se empieza a notar la tensión. Llevo ya unos días sin dormir, sin embargo, no me levanto cansada: es un insomnio que, por raro que parezca, llena de energía. Es cierto que, al final de la jornada, cuando me meto en la cama, el cansancio se hace notar. Pero parece que durante la noche, a pesar de no dormir, cargo las baterías y me levanto pensando en lo que queda por hacer que, dicho sea de paso, ya es casi nada. 

Las maletas están hechas: una grande con la ropa de los cuatro; otra mediana con zapatos y bolsas de aseo y una última, más pequeña, con algunos libros, medicinas y cosas extra que pudiéramos necesitar. Como equipaje de mano llevamos una maleta con ropa para los tres primeros días que pasaremos en Shanghái hasta que nos reunamos con nuestra guía y comience oficialmente nuestro viaje de adopción. También llevamos una mochila con algún libro y juegos para entretenernos en el avión. 

Lo único que nos falta es hacernos las fotos de carné que nos piden en China y comprar algunos detallitos para intercambiar con el personal del orfanato. 

Sin nada más que hacer, solo nos queda seguir esperando… sin desesperar.

domingo, 4 de marzo de 2018

PREPARANDO EL VIAJE, POR FIN


El día 22 de febrero fuimos a Madrid, a una reunión convocada por la ECAI con motivo de nuestro próximo viaje a China. Para entonces, aún no sabíamos la fecha y nos sorprendió la llamada. Pero intuyendo que ya tendrían noticias, estábamos esperanzados.

Y, efectivamente, mientras desayunábamos en una cafetería próxima, esperando que llegara la hora de la reunión, entré en el correo y allí estaba: la fecha del viaje. Del 24 de marzo al 7 de abril. 

Un mes más de espera, pero al menos ya teníamos respuesta. Sin embargo, nuestra alegría duró poco cuando vimos el presupuesto que nos presentaban: el doble de lo que pensábamos en un principio. Claro, cuando llegamos a la reunión y M. nos vio la cara, se lo explicamos. Y sí, pensaba lo mismo que nosotros, pero claro, debíamos tener en cuenta que viajábamos en plena Semana Santa y el precio de los vuelos se disparaba. De todas formas, quedamos en hablar con la directora de la ECAI al terminar la reunión para aclarar el desglose del viaje. 

En un principio, parecía que no había posibilidad de cambio pero, como hablando se entiende la gente, y viendo que los vuelos, tanto el de ida como el de vuelta, eran en sábado, yo estaba convencida de abaratar “muy mucho” el precio. Y si a eso le sumábamos que no necesitábamos jacuzzi en la habitación ni otros tantos artículos de lujo, aún se podía reducir el coste mucho más. Quedamos en que buscaría vuelos y hoteles alternativos y le haría llegar mi propuesta tan pronto la tuviera lista. 

Y así fue, tras una semana de buscar, enviar presupuestos, llamar a la agencia y a la ECAI, hemos conseguido un viaje, con cuatro noches más de hotel puesto que viajamos el día 22 y volvemos el 8 de abril, por un tercio de lo estipulado y muy parecido: hoteles de cuatro estrellas y vuelos de 15 horas de duración con escala incluida. 

Por lo tanto… ¡Ya estamos más cerca de nuestra peque! Ahora, a hacer listas con lo necesario y a preparar las maletas. Esta vez, con la experiencia de la adopción de D. a la espalda y teniendo muy claro qué llevar y qué no. 

Además, vamos a China. Cualquier cosa que necesitemos podemos encontrarla sin problema.

¡Allá vamos!

viernes, 9 de febrero de 2018

Un poquito más cerca.



Nos han citado el 22 de febrero para la reunión informativa del viaje. Teniendo en cuenta esta fecha, ya queda claro que hasta marzo no viajaremos...

Intentaré ser positiva y pensar que el gran día está a la vuelta de la esquina, pero es que son tantos meses ya buscando noticias a las que agarrarse, que las fuerzas empiezan a escasear.

Tengo los dedos retorcidos de tanto cruzarlos, la espalda encorvada de aguantar tantas ganas, los ojos cansados de buscar esperanza... Pero aun así, sigo en pie y supongo que eso es lo que cuenta.

Un paso tras otro, un día tras otro. Y así mes tras mes desde octubre. 

Estamos cerca, lo sé, pero ¿cuánto? ¿Cuánto falta? 

Las manos me queman de las ganas que siento de abrazar a mi niña. Me centro en mi hombrecito, en el que está en casa, en el que me alegra cada mañana con sus besos, sus risas y sus historias. Y, pensando en él, encuentro de nuevo las fuerzas y pienso que, si fui capaz de aguantar tres años y medio por él, también lo haré por ella. Y sé que puedo.

Pero a veces es tan duro...

Un poquito más. Un poquito más y estaremos rumbo a China. 

martes, 6 de febrero de 2018

Parece que nos movemos



Ayer por la tarde recibimos un correo de la agencia que tramitará nuestro viaje a China. 
Nos solicitan cierta información para empezar a organizar vuelos y hoteles en el mismo momento en el que reciban el ok del país. Así, si ya tienen los datos, todo debería ir más rápido... en teoría. Porque yo, después de tantas fechas posibles, tantos retrasos y tantas esperas estoy preparada para que todo se tuerza de nuevo. 

De momento, esta mañana he enviado por mensajería toda la documentación que necesitaban. Ahora, una vez, solo nos queda cruzar los dedos...

martes, 9 de enero de 2018

Y llegó la LOA... y seguimos esperando



Así es, el día 2 de enero me llamó M. para decirme que la LOA ya estaba allí y que debíamos ir a Madrid a firmarla. Así que nos dio cita para el día 4 y allí que nos fuimos dispuestos a aprovechar el viaje y pasar el día por la capital.

Salimos prontito de casa porque teníamos hora a las once y media. Nos atendió R., que es quien se encarga de todo el papeleo, y nos explicó el siguiente paso. Una vez firmada, se remite a China junto con otra documentación que Toledo debe hacerles llegar. Después se puede comenzar a preparar el visado y, por tanto el viaje. Pues esto que parece tan sencillo no lo es. ¿Por qué? Pues porque comienza el Año Nuevo chino.

Y sí, allí se paraliza toooooodo. En realidad este año no comienza hasta el doce de febrero, así que si los funcionarios chinos optan por trabajar a lo loco para quitarse papeles de encima, puede que nos citen antes de que empiecen las fiestas; pero si no tienen prisa y les da lo mismo que sea antes o después, no nos convocarían hasta... la última semana de febrero o incluso la primera de marzo. 

Genial ¿verdad? Sí, estoy que me subo por las paredes de alegría. No quepo en mí de gozo. Peso veinte kilos más de tanta felicidad...

Casi prefiero no pensar en ello porque me desespero. Casi cinco meses después de la asignación es cuando tenemos previsión de viajar. Mi niña tenía siete años recién cumplidos cuando nos enseñaron su foto y la voy a recoger más cerca de los ocho años que de los siete. 

En fin... Cruzaremos los dedos una vez más.